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La socialización en los perros, desde cachorro

“Un cachorro bien socializado se convertirá en un perro adulto que sabrá relacionarse con otros perros, personas y con todas aquellas cosas presentes en el entorno: sonidos, objetos, otros animales, etc.”

La etapa sensible de socialización comprende desde las dos semanas de vida del cachorro hasta las trece semanas. Esta etapa caracterizará su capacidad de relacionarse equilibradamente con su entorno cuando crezca.

¿Quiere decir que si tiene carencias en esta etapa no podrá socializar adecuadamente de adulto?

Para nada, simplemente esta es una etapa pensada evolutivamente para presentar al cachorro los estímulos más centrales de su futura vida adulta para que los asimile. Muchos de los estímulos que no podamos presentar se podrán asimilar en su etapa adulta.

Lo que experimente durante esta etapa también influirá en su carácter: podrá ser un perro más optimista o miedoso en función al mensaje que reciba de pequeño. Si percibe el mundo como un lugar hostil porque sus experiencias en esta etapa con personas o perros son negativas, puede adquirir un carácter miedoso, inseguro o nervioso. Sin embargo, si las interacciones que se dan son de CALIDAD y priorizamos esto a la cantidad de interacciones que pueda tener, probablemente piense que el mundo es un lugar con cosas muy interesantes que vale la pena conocer.

Presentar sin sobreestimular

Durante la socialización es recomendable que se enfrente a experiencias positivas y muy variadas, aunque sin sobreestimularle. Es un excelente momento para presentar y habituar al cachorro a:

  • viajes en coche
  • visitas al veterinario
  • caminar por diferentes entornos (aunque sin cansarle)
  • conocer a distintas personas (que le respeten y no le traten como a un peluche)
  • conocer a distintos perros (que no sean bruscos con el cachorro)…

El periodo sensible de socialización termina cuando aparece la respuesta de miedo

Planifica

Elabora un plan de socialización cuyos objetivos sean:

  • A largo plazo: conseguir un perro equilibrado y feliz, que me pueda acompañar a los lugares que visitaremos de forma rutinaria.
  • A corto plazo: lograr una asociación positiva para los estímulos con los que mi cachorro se pueda encuentre.

Puedes seguir los siguientes pasos:

  1. Hacer una lista de todos los estímulos importantes para su futura vida adulta.
  2. Priorizar (recuerda que es mejor ir poco a poco pero asimilando bien las experiencias, aunque algunos se queden fuera).
  3. Tener siempre a mano premios comestibles y/o juguetes y emplear un trato agradable (tono de voz amable, juego…).
  4. Premia las interacciones tanto en casa como en la calle que tu cachorro haga con los objetos, animales, estímulos de la lista que hayas preparado, para que los asocie con una emoción positiva.
  5. Observa muy bien las reacciones de tu cachorro y aléjalo del objeto, animal o estímulo si muestra miedo o se siente incómodo o sobreexcitado.

NUNCA debes forzar al cachorro a aceptar la presencia de un estímulo porque podrías generar una asociación negativa difícil de revertir.

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